
Lectura Escritural: Lucas 15:11-23, Texto Central: Deuteronomio 28:47-48
La palabra “prodigo”, es un adjetivo que describe a una persona, que desprecia generosamente la vida u otra cosa estimable.
Como dijimos en el portal, el término "parábola" se deriva del griego parábola, que significa arrojar, o colocar al lado de, y lleva a la idea de colocar una cosa al lado de otra con el objeto de comparar. Es esencialmente, una comparación o símil y, sin embargo, todos los símiles no son parábolas. Es a través de esta parábola que el Creador busca explicar la condición espiritual de la Casa de Israel y la Casa de Judá, beneficiándonos con una gran enseñanza que no debemos desaprovechar.
Según la narración hacha por doctor Lucas, establece cuatro sujetos notables para la explicación de la parábola: 1. El padre, 2. El hijo menor y 3. El hijo mayor 4. El anillo.
Inicialmente se dijo que las parábolas, buscan ir a lo desconocido, partiendo de lo conocido; utilizando la analogía o comparación. Analizaremos cada sujeto de la parábola:
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El Padre. Al comienzo de la lectura, dice que un padre tenía dos hijos. Como todo hogar, lo conforma el padre, la madre y los hijos. Dios toma el lugar de aquel padre de familia Jehová de los ejércitos. Ese lugar que El mismo pronuncio a través del profeta Malaquías, en el capítulo 1 verso 6. El simboliza ese Nuestro Padre Celestial aquel padre de la parábola, que tenía dos hijos.
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El hijo Menor. Los dos hijos representan la casa de José, (Manases y Efraím), que son la representación del reino del norte, Samaria. Y la casa de Judá que representa al hijo mayor del reino del Sur, cuya cabecera es Jerusalén. Estos dos Hijos eran la División del Reino de Israel, que sucedió Alrededor del año 930 a.C., después de la muerte del rey Salomón; como parte del castigo que Dios dio a Salomón por su Maldad, Jeremías 11:17. Cuando el Señor Jesucristo hablaba no hablaba cosas de Sí mismo, sino cosas que el Padre de concedía hablar. Juan 12:49 y 50. Las 12 tribus de Israel se dividieron en dos reinos, con diez tribus, llamada la casa de Efraím, cuya cabecera fue Samaria, como reino del norte; y la casa de Judá, con dos tribus juntamente con la tribu de Benjamín.
Jehová rompió el reino de salomón en dos por la Idolatría de Ellos, 1ª Reyes 11:1-13. La causa principal Edifico a Millo dios Egipcio. 1ª. Reyes 11: 27. Ahias siervo del Eterno le dice al Mancebo Jeroboam: (1ª Reyes 11, 29,30-35). Por eso 1ª Reyes 11,40, dice que Salomón trató de dar muerte a Jeroboam.
En el Norte reino Jeroboam:
1ª Reyes 11:28, Salomón se había percatado de sus cualidades y lo había nombrado supremo administrador de los trabajos de la casa de José (Efraín y Manasés).
En el Norte, Jeroboam elevó al rango de santuarios estatales los dos santuarios de Bethel y de Dan (1 Reyes 12,28-33), situados por tanto en las fronteras extremas sur y norte, así ya no tendrán que bajar hasta Jersualém.
El hijo menor representa a uno de los Dos hijos que tuvo José en Egipto, con Asenath la Hija de Potiphera, sacerdote de On, Génesis 41:51 y 52.
El hijo menor representa la casa de José (Manases y Efraím), las Diez Tribus Descarriadas del Norte. Que habitaron en Israel del Norte y se alejaron de la Casa de David, de Jerusalem, Abandonando los Mandamientos y la leyes del Eterno Dios, andando perdidamente.
La parábola dice: Lucas: 15: 13, el menor se partió lejos a una provincia apartada. Y allí desperdicio su Herencia. La casa de Efraim, renunciaron a Jerusalén, a la Tora, y al santuario de Dios. Renunciaron a los estatutos del Eterno y anduvieron en pos de sus propios caminos.
Que es andar Perdidamente? Es hacer conforme a la voluntad del alma, la carne, no conforme a los estatutos, preceptos, leyes y mandamientos de Jehová. Lejos de la Misericordia del Creador.
La parábola dice también, según Lucas 15:14-19. Las diez tribus por no haber servido a Jehová con Alegría y con gozo de corazón, Servirás por tanto a tus enemigos. Deuteronomio 28:47-50. En la casa de Israel había gentiles, enemigos de Israel, por lo cual fueron a apacentar Cerdos, y fue que Israel sirvió a sus enemigos.
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El hijo Mayor. Roboam reina en el sur, en Judá. Un territorio muy recortado. Intentó recuperar a Israel con medidas militares reclutando hombres de Judá y también a hombres de la tribu cercana de Benjamín (1 Reyes 12,17-19). Pero ni Roboam, ni su hijo Abdías conseguirán vencer a Jeroboam.
Roboam, vio lo que habían hecho de apedrear a su principal Adoram, Volviose a Jerusalem a armarse de hombre de la Casa de Judá y de la Tribu de Benjamín, pero El Eterno lo detiene. 1ª. Reyes 12: 21-24.
Así es como la casa de Judá y la tribu de Benjamín son la representación del mayor de los hijos, que tuvieron la Bendición del Eterno, porque todo aquel que obedece a la voz de Dios él corona de grosura su casa y todo lo que tuviere. Ellos llevaron la mayordomía.
Ahora en la Misericordia del Eterno de enviar a su Hijo, el Señor Jesucristo, fue precisamente para rescatar lo que se había perdido. El Vino a las Ovejas pérdidas de la Casa de Israel, (la Casa de Efraím), Mateo 15:24.
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El Anillo que el padre da al hijo menor.
La Parábola dice: Lucas 15:21-22-24. El anillo representa un sello, propiedad, presenta el nombre de Jehová. Efesios 1:13. Además es comparado con la Santa Ley de Dios, la Torá: Así como el anillo es infinito, también el lazo de la Torá entre Dios e Israel es infinito para siempre. Jehová Dijo: "Y te desposaré conmigo por siempre"(Oseas 2:19 y 20).
La parábola dice: Lucas 15:28,30-31. De manera que con esta parábola se cumple lo dicho por Jehová a través del profeta Isaías 9:1 y 2. “AUNQUE no será esta oscuridad semejante a la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón, y a la tierra de Neftalí: ni después cuando agravaron por la vía de la mar de esa parte del Jordán en Galilea de las naciones. Pueblo que andaba en tinieblas vió gran luz: los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos”.
Como el Señor Jesucristo para salvar lo que se había perdido, las casa de Israel, las diez tribus, y fue así que habiendo el Señor manifestado su Evangelio puro y verdadero, de aquellas tribus que andaban en tinieblas vieron gran luz, habiéndose convertido al evangelio DOCE MIL 12, 000, de cada tribu, Apocalipsis 7.
Ahora podemos decir ya no me quiero apartar de Él. No puedo vivir sin Él. El me da de su agua, que me sacia la sed. Y ahora ya no puedo caminar sin el. Encontré un agua. Ya no puedo nunca volver atrás.